¿Los coches sufren más averías en verano? Cómo afecta el calor al vehículo
- 23 de julio de 2026
Las averías mecánicas y electrónicas pueden aumentar hasta un 8 % durante los meses de verano. La batería, los neumáticos y el sistema de refrigeración son los componentes que más sufren con las altas temperaturas.
En verano se multiplican los desplazamientos por carretera. Los viajes son más largos, el vehículo suele transportar más peso y el aire acondicionado funciona durante gran parte del trayecto.
Si a estas condiciones se añaden las altas temperaturas, las retenciones y el calor acumulado en el asfalto, diferentes componentes del coche pueden verse sometidos a un esfuerzo superior al habitual.
Según datos de los talleres de Norauto, las incidencias mecánicas y electrónicas aumentan hasta un 8 % entre junio y agosto respecto al resto del año.
El calor no siempre provoca una avería de forma directa. En muchos casos, acelera el desgaste o hace visible un problema que ya existía, como una batería debilitada, un neumático con poca presión o un nivel insuficiente de refrigerante.
Las averías más frecuentes del coche de gasolina y diésel en verano
Los especialistas de posventa del sector coinciden en señalar tres elementos como los grandes protagonistas de las averías estivales:
Batería
Las altas temperaturas aceleran la corrosión interna y reducen la vida útil de la batería. Si ya está debilitada, puede dejar de funcionar después de varias horas al sol.
Las dificultades para arrancar o los fallos eléctricos son algunas de las señales más habituales.
Neumáticos
El asfalto puede superar los 60 °C durante los días más calurosos. Circular con una presión incorrecta, neumáticos desgastados o el vehículo muy cargado aumenta el riesgo de deformación, pérdida de adherencia o reventón.
Antes de viajar conviene revisar la presión, el dibujo y la existencia de grietas o daños visibles.
Sistema de refrigeración
El líquido refrigerante, el radiador, el ventilador y la bomba de agua permiten mantener el motor a una temperatura adecuada.
Una fuga, un nivel bajo de refrigerante o un componente defectuoso puede provocar un sobrecalentamiento y causar daños importantes en el motor.
Si se enciende el testigo de temperatura o aparece vapor bajo el capó, es recomendable detener el vehículo y solicitar asistencia.
Aire acondicionado
El sistema de climatización trabaja más durante el verano. La pérdida de gas, un filtro obstruido o una avería en el compresor pueden reducir su capacidad para enfriar el habitáculo.
Una revisión previa ayuda a detectar estos problemas antes de iniciar un trayecto largo.
Cómo afecta el calor a los coches eléctricos e híbridos
Las baterías de litio también tienen su zona de confort térmico, situada aproximadamente entre los 20 °C y los 35 °C. Cuando el exterior supera los 40 °C, el sistema de gestión de la batería (BMS) se ve obligado a destinar una parte importante de la energía disponible solo a refrigerar las celdas, lo que se traduce en dos efectos muy notables durante un viaje:
- Pérdida de autonomía. Climatizar el habitáculo y refrigerar la batería al mismo tiempo puede reducir el alcance por carga entre un 10% y un 15%.
- Recargas más lentas. Si la batería llega caliente a un punto de carga rápida, el propio sistema limita la potencia de carga para proteger su vida útil, alargando la espera del conductor.
Cómo prevenir las averías por calor
Una revisión de apenas 30 minutos antes de un viaje largo puede ayudar a prevenir averías. Conviene comprobar los siguientes elementos:
- El nivel y estado del líquido refrigerante, así como que el radiador no esté obstruido.
- El estado y la carga de la batería (y sustituirla si tiene más de tres o cuatro años).
- La presión de los neumáticos en frío, incluida la rueda de repuesto, y el estado del dibujo.
Qué hacer si el coche se avería
Si se enciende un testigo o aumenta la temperatura del motor, hay que detenerse en un lugar seguro, apagar el vehículo y solicitar asistencia. Nunca debes abrir el depósito de refrigerante con el motor caliente, ya que el líquido puede estar a presión.
También conviene conservar las facturas, pedir un diagnóstico por escrito y fotografiar los daños. Si existen dudas sobre el origen del fallo, un informe pericial independiente con validez legal permite determinar la causa, valorar los daños y analizar posibles responsabilidades.
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Preguntas frecuentes
Sí. El calor, los viajes largos, las retenciones y la mayor carga aumentan la exigencia sobre diferentes componentes.
La batería, los neumáticos y el sistema de refrigeración son los principales puntos de riesgo.
Sí. Las altas temperaturas aceleran su deterioro y pueden provocar el fallo de una batería que ya estaba debilitada.
Porque el calor del asfalto, una presión incorrecta y el exceso de carga aumentan la temperatura y la deformación del neumático.
Sí. La refrigeración de la batería y el uso del aire acondicionado pueden reducir la autonomía entre un 10 % y un 15 %.
Cuando existen dudas sobre el origen de la avería, desacuerdos sobre la reparación o la necesidad de presentar una reclamación técnica.








